martes, 16 de agosto de 2011

Capítulo 2: Reencuentro


Aquella noche no dormí demasiado bien.

Todos mis pensamientos fluctuaban en una honda que tan solo mi subconsciente era capaz de procesar.
Cada pensamiento nocturno, sobrevolaba cualquier límite; extralimitándome, llevándome a la continua imagen de Riley.
Aquella noche soñé con él y cuando desperté lo hice, esperando encontrarlo de nuevo.

Me obligué a no mirar en el armario, dentro del bolsillo de la chaqueta que ayer llevase puesta.

Las tentaciones, no obstante, eran inmensas, y cada paso que daba, cada paso que me alejaba de él, me provocaba una ansiedad nunca vista hasta entonces.

Sin embargo, bajé hasta la cocina, obligándome (una vez más), a actuar como siempre, y demorarme lo mínimo posible en el desayuno.

Tras beberme la leche y comer una barrita de muesli, en un tiempo que se me antojó eterno, subí las escaleras de dos en dos, sin poder ya, refrenar mis impulsos por más tiempo.
Saqué la chaqueta del armario, causando un revuelo dentro de este, que no me paré a recoger.

Allí, en el bolsillo derecho, estaba intacta, la fría rosa de hielo que él el día anterior me regalase. La prueba de que Riley no había sido sólo un sueño.

De pronto una oleada de calor invadió mi cuerpo. El tacto de la rosa era frío mas pese a todo, al igual que él hiciese el día antes, quemaba.
La ciudad apareció de pronto frente a mi, dentro de mi cabeza.
Veía cuál era el camino a seguir y cómo llegar hasta lo que me parecía un trayecto demasiado poco frecuentado.

De pronto, la ciudad se desvaneció en el aire, marchándose consigo, el calor que emanaba la rosa.

Algo, una sensación quizá, se apoderó de mi cuerpo, y cual autómata, poniéndome lo primero que encontré en el suelo del armario (donde, con el revuelo anterior, había terminado la mayor parte de mi ropa) salí escopetada, deseosa de seguir las indicaciones que la rosa, poco antes me había dado.

Tuve suerte, pues mi mayor temor (que la ciudad se encontrase en un lugar demasiado lejano como para acceder a él) no se vio cumplido.

Cogí el autobús para bajarme unas cuantas manzanas después.
Después, prosiguiendo las señas que me hiciera la flor, bajé por un recodo, no demasiado escarpado, lleno de flores silvestres, que me llevó a una explanada prácticamente yerma.

Aquello me pareció realmente mágico, seña inequívoca de que Riley andaba cerca.

El paraje, no mostraba señal de vida alguna, a excepción de las salvajes flores que crecían a lo largo del recodo por el que había bajado, lo cual era naturalmente improbable.

-¡Hey!- gritó una inconfundible voz.

Una sonrisa invadió mi cara, al descubrir, tras los barrotes (esta vez, verdes, llenos de malvaviscos salvajes) a un chico inconfundible y desoladoramente guapo:

-Vaya... ¡esto está un poco cambiado!- acerté a pronunciar.

Él sonrío y obviando mi respuesta dijo:

-Pensé que no vendrías- entrecerró los ojos y acercándose un poco a mi susurró- temí que no vendrías.

-Tenía que hacerlo- confesé avergonzada.

-Ya lo sé- dijo tras un breve suspiro.

-¿Por qué pareces saberlo todo, controlarlo todo y no obstante yo soy incapaz de enterarme de nada?- le espeté más exasperada que enfadada.

-No tienes tanto tiempo como yo para observar- me convino- además, me gusta que no enteres, te hace ser diferente a todo lo que conozco. ¡Hoy no has traído las orejeras rosas!- exclamó insatisfecho.

-Hace calor- me justifiqué- tú no obstante estás igual de abrigado que ayer, ¡prácticamente nada!

Riley llevaba una camiseta de manga larga azul marino, y unos pantalones blancos que no supe bien como identificar. Sin duda el suyo era un look poco apropiado para las temperaturas invernales que aún en febrero teníamos.

-El frío es mi elemento- me confesó- ayer fui yo el que creó la nieve. ¡Deseaba tanto ver nevar! no sabes cuanto añoro la sequedad húmeda del frío, cuando la primavera se extiende. Siento haber hecho que pasases frío, aunque estabas realmente hermosa, con el sonrojo propio del frío y la gracia de los pompones rosas en tus orejas.

Yo me reí de buen grado, a sabiendas de que aquel chico raro, me estaba siendo total y absolutamente sincero:

-¿Nunca sales de aquí?- le pregunté de pronto

"Sería más fácil encontrarnos" pensé, sin embargo, espere expectante su respuesta:

-No puedo- fue su escueto y misterioso comentario

Una oleada de pánico me recorrió entonces, "qué pasaría si la rosa dejaba de funcionar? ¿Qué haría cuando la ciudad estuviese fuera de mi alcance? ¿Cómo viviría si no era capaz de encontrarle?". Él debió de notar mi desasosiego pues en ese mismo instante, acortó la escasa distancia que nos separaba y me acunó en sus brazos:

-No te entristezcas, la rosa te guiará hasta mí. ¿No ves que forma parte de mi esencia?, allá donde este me encontrará, y tú vendrás a buscarme. Sé que no me dejarás solo Key, no estés triste. Aún nos queda tiempo, de verdad. Ven...- me dijo mientras acariciaba mi pelo.

Yo me acurruqué en su pecho, mientras él pronunciaba unas extrañas palabras, que yo no logré comprender.

De pronto el ambiente se torno frío, no obstante, en el calor de sus brazos (siempre gélidos) el frío no podía tocarme.

Así, nos mantuvimos en silencio, mientras él me acariciaba y yo observaba la nieve caer a nuestro alrededor.

6 comentarios:

A.J dijo...

Me encantaaaaaaaaaa ^^

Julie dijo...

Oooooooooh! Que bonito! En serio escribes genial! Dereias de ser escritora! Ya tendrias una compradora :D

emperatriz de sueños dijo...

Muchas gracias A.J! ^^

emperatriz de sueños dijo...

Julie! Desde pequeñita siempre he querido ser escritora, aunque con el tiempo he descubierto que vivir de esto es una cosa muy complicada para la cual hay que tener mucho talento y suerte :) Así ahora me conformo escribiendo para mi y para todos aquellos que como tú me leéis, aunque no pierdo la esperanza de que algún día, si la suerte y las circunstancias me acompañan publicar un libro :)
Me alegra saber que mi lista de compradores no se queda en mi abuela y mi madre! jajaja besotes!

Dark or light dijo...

Siento no haber comentado antes, es que estuve ayer todo el dia en el acuopolis que me invitaron y antes de ayer me fui a la piscina de unos amigos y no pude leer. Te ha quedado precioso, aunque Riley no ha hablado de Tara ¬¬ jajaj, da igual, te ha quedado genial ^^

emperatriz de sueños dijo...

Bienvenida!^^
Pensé que Tara iba a hablar de Riley y no al revés! jajaj de todas formas, tengo una idea para la siguiente entrada, y quedará calro que Step y Riley se conocen :)
Me alegro de que te gusteeee ;) estoy muy contenta ^^